13 de febrero de 2008

Cuando Éramos Mariposas - Poem 71

en el principio
fue la nada
sobre la que Dios
dominaba todopoderoso

otros ángeles caídos
se encargaron
de implantar las parcelas
para su criminal abuso

entonces aparecieron
a la deriva
las seiscientas
cosas singulares

y ya no hubo
sino fracturas
de las que supuraron
mares y tierras

nombres incompletos
extraños
a la primera memoria

y como ángel demolido
supe el sentido posible
de la muerte

la búsqueda permanente
del principio



8 comentarios:

Princesa a mi pesar dijo...

Me sobrecoge este Génesis. Tu mejor poema hasta hoy.

MartinAngelair dijo...

“Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos” es el título de esta antología porque se trata de un libro sobre el miedo que la gente siente en su soledad. En contra de lo que dijo el poeta, no son los muertos los que se quedan solos, sino los vivos. La idea palpita en el título, en el aún que con tanta tristeza aparece en la frase. Y en el vosotros, porque para estar solo hace falta más de uno; uno es compañía y dos es soledad, y con el tiempo uno acaba siendo soledad absoluta. Y también late la soledad en el verbo leer, claro.

“Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos”, con estas palabras empieza Edgar Allan Poe su relato: “Sombra. Una parábola”, incluido en este libro. A menudo está más vivo quien lee que quien escribe, porque el escritor se consume en su escritura.

Ourense, 13 de febrero de 2006

Un día de retraso, o espero...y deseo, que a tiempo. Un beso de los míos de antes, sin importar cómo llegue, sino cómo me impulsa el gesto. El movimiento de mi pensamiento. El pensamiento de mi sentimiento.

Otro beso de los míos y sigue el libro

Ourense, madrugada del 14 de febrero de 2008 ( 00:21 horas )

Fausto dijo...

Antiguo Testamento. Libro del Génesis. Camille Stein capítulo de las mariposas :versículo 71. -CS M:71-. Gran poema. Gracias.

Hiperión dijo...

A esto se le llama hilar fino. La búsqueda produce flores como esta.

Hiperión dijo...

Durante mucho tiempo el mensajero predicará
en el vacío

El encarne temido
y deseado
no se producirá

La multitud se apartará de él

Se quedará solo
tortuardo por sus visiones

Se hundirá poco a poco
en la arena

El sol seguirá iluminando
el horror ordinario

La noche recubriendo
la inconfesable sordidez

El cielo no se pronunciará

El apocalipsis no será
una copia del diluvio
tras la destrucción de las ciudades pecadoras

Para los que hayan aprendido a leer
se desarrollará
en un rincón perdido
en el fango de una tienda de refugiados
allí donde un niño descarnado
exhala el último aliento

En sus ojos
que ocupan la mitad del rostro
no hay pregunta
ni respuesta

No hay nada de lo que los humanos comparten
o se disputan

Nada de lo que les ata
a lo que llaman vida:
el reclamo de la lluvia
cuando embalsama la tierra
la ventana del alba
abierta sobre el jazmín
y el buñuelko bañado en miel
la letanía piadosa de la tórtola
sembrando el desconcierto
en el corazón cerrado del misterio
el pan caliente
cubierto por una servilleta a cuadros
las frutas depositadas con amor en la mesa
la copa de vino
cuya capa contemplan
antes de deshacerla
a pequeños y sabios sorbos
la caricia rezagada
sobre cada grano de la piel
y se dirige a la fuente de las fuentes
la vista al mar
tras un largo encarcelamiento
-milagro de las olas libres
delicias del horizonte
poema que se enuncia claramente
el fresco umbral de una casa
donde los viejos días se desgranan
en ensoñaciones color de golosinas
la noticia de la caída de un déspota
la de la muerte de un amigo
las noches en blanco
cuando el alazán de la esperanza
se abre las venas
las amapolas al borde de la carretera
cuando el tren aminora la velocidad
deja pasar un ángel
y llena el bolsillo
con calderilla luminosa
la hora en que apagamos
para encontrarnos con nosotros mismos
leer en ese dédalo
a la vela del sueño

En los ojos del niño
solo hay ausencia

Hay otro conocimiento

Los ojos del niño
no son ojos

No tienen lágrimas
tampoco pestañas

Su brillo glacial
es el de un astro insumiso
desprendido de la matriz
desde los orígenes
Fuera de la carrera
a contracorriente
boga por la prisión del infinto
a la búsqueda de una grieta
de un agujero por donde escaparse
propulsarse a otro lugar

Allí donde nada se crea
nada se transforma

Un más allá inmaterial
donde podrá de inmediato
reventar el abceso de la vida
y retornar al polvo

El apocalipsis anda sin descanso
busca el olvido
después se hace oir

¿Qué otro fin imaginar?

No hay fin

La pesadilla
abraza un círculo perfecto

Lo llaman eternidad

Un bocal hermético
que ninguna magia puede abrir



Abdellatif Laâbi

Fleur dijo...

Siempre es tiempo de empezar y de terminar. Dios es eso precisamente, la fuerza para emprender los caminos.

Gertrude dijo...

Fantástica interpretación de mis sueños, hermosa parábola sobre el origen del dolor. Llega la lluvia.

Claire dijo...

En el principio fue así. Ahora, en el séptimo día, mucho tiempo después, rodeada de las seiscientas cosas, no puedo sino maldecir que mañana lunes no sea de nuevo el principio y que se borre todo el maldito caudal de información que me confunde a mí y al mismo Dios.

 
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